Pan para hoy y pan para mañana
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La publicidad es una necesidad universal. Si entendemos publicitar como “hacer público” un mensaje, entenderemos que todos, como marcas y como personas, necesitamos hacer llegar a los demás algo en un momento dado.
El problema está en querer comunicar algo a los demás que a estos no les apetece oir. Es entonces cuando corremos el riesgo de que se nos cuelgue la etiqueta de “spam”.
La etiqueta de “spam” tiene un sabor amargo y persistente que puede bloquear el paladar de nuestros usuarios hasta hacerlo completamente insensible al gusto de nuestra marca. Lo inteligente es cortar nuestro pan en rodajas, repartirlo y servirlo según se vaya consumiendo con cada plato, y lo que sobre, guardarlo para un buen rebozado.
“El hombre se dedica a desear en voz alta aquello que jamás se esfuerza en alcanzar” Noel Clarasó.
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